La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) 2011 celebró sus Bodas de Plata por todo lo alto y con Alemania como país Invitado de Honor. Del 26 de noviembre al 4 de diciembre, la consigna "Somos lectores" marcó el ritmo de la magna feria de la lengua española. El aplausómetro de la Expo Guadalajara vibró durante 8 días de magia literaria donde los libros, como siempre, fueron el centro de atención.
Guadalajara: ciudad de libros
Cada noviembre, la FIL (como se la llama cariñosamente) transforma a Guadalajara en un arcoíris de libros y autores. A ellos les acompaña una buena oferta musical al aire libre en la Expo, una gastronomía de altura en los restaurantes de la ciudad y actividades relacionadas. Todo contribuye a que esta maravillosa feria sea uno de los eventos culturales hispanohablantes más importantes del año, y cuya difusión internacional se palpa con delegaciones de Francia, Italia, China, Corea del Sur, Brasil, Suiza, Portugal, entre otros. A 25 años de su nacimiento, la FIL se ha consolidado como la primera feria de libros en Latinoamérica y la segunda en importancia en el mundo, solo superada por Frankfurt. Nubia Macías dirige acertadamente la feria, acompañada por un eficiente equipo de trabajo.
A continuación, un resumen de lo -mucho- que vimos. Imposible estar en todo.Bosque de letras alemanas
Alemania fue el país homenajeado en FIL 2011. Para celebrarlo, ofreció un pabellón de letras formado por siete árboles, cada uno con un mensaje positivo (por ej. Libros que amo, ¿Cuál es el futuro de los libros?) y que recordaban el lazo de los textos con su origen: los bosques que son materia prima para la producción del papel. En el transcurso de la feria, los siete árboles fueron llenándose de hojas de colores con la ayuda de los lectores y los escritores reunidos en el área. Pero, no todo en la zona de árboles tuvo que ver con el formato tradicional del libro impreso. Alemania, de hecho, presentó nuevas formas de comunicación. Se destacó una cabina colocada al centro del escenario para lanzar versos con la velocidad y el estilo del rap. El artista Bas Böttcher rompió el protocolo de la inauguración con un slam de poesía. El pabellón también ofreció varios stands de libros electrónicos. La arquitecta Sabine Weismüller diseñó el bosque encantado, luminoso y amplio, a donde llegó el público para conocer un poco más de la cultura germana y su vínculo con México. Juergen Boos, director de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, habló de la buena amistad que existe entre FIL Guadalajara y su par teutona. "En los tiempos oscuros de Alemania, muchos escritores alemanes vinieron a refugiarse en México", recordó Boos. Y como para recordarnos su tradición cervecera, Alemania ofreció al público, con mucho tacto y cuidado, su emblemática bebida.
Luminarias literarias
Para celebrar sus Bodas de Plata, la FIL se soltó el cabello, por decirlo así. Asistieron dos Premios Nobel de Literatura: Herta Müller (2009) y Mario Vargas Llosa (2010). Un lujo. Los Nobel coincidieron en que la literatura es libertad y placer. Dijeron que en la adolescencia encontraron refugio en la palabra escrita y los libros. En la apertura del Salón Literario, el peruano-español Vargas Llosa dijo que "la literatura es una defensa contra el infortunio".De su lado, Müller, nacida en Rumania y perteneciente a la minoría germanohablante de dicho país, señaló que "la literatura me reconforta sin engañarme, no hace falta que me engañe, me consuela". Sobre los libros, dijo que no mienten como lo hace la iglesia con un Dios "que no está ahí cuando lo necesito". La autora también presentó su nueva novela, "Todo lo que tengo lo llevo conmigo", publicada por la editorial Siruela.
Además de los dos premios Nobel, asistieron otros notables como Carlos Fuentes, Fernando Savater, Elena Poniatowska, Sergio Ramírez, Javier Sierra, Laura Restrepo, Francisco Martín Moreno, Cristina Rivera Garza, Marcela Serrano, Alberto Ruy Sánchez y Antonio Skármeta. Éste último ofreció una conferencia a promotores de la lectura y se lució en la presentación interactiva de su nuevo opus, "Los días del arcoíris", de editorial Planeta. El chileno dijo enfático "creo en la potencia oral de la palabra escrita".
Se escucharon igualmente las nuevas voces de Santiago Roncagliolo, José Ignacio Valenzuela, Eugenia Rico, Xavier Velasco, Andrés Neuman, María Dueñas, Wendy Guerra y Judith Torrea, ganadora del Premio Ortega y Gasset de Periodismo por sus reportajes sobre Ciudad Juárez. Desde Estados Unidos asistieron Jorge Ramos y David Unger. El popular periodista de Univisión presentó su nuevo libro "Los presidenciables" y David Unger hizo lo propio con "Para mí, eres divina". Ambos libros son publicados por Random House Mondadori de México. Unger, vale resaltar, es el representante de FIL en Estados Unidos.
Fernando Vallejo, eterno irreverente
La FIL arrancó con el discurso explosivo e irónico de Fernando Vallejo. En realidad, no es novedad. Vallejo ha hecho un arte de la provocación y la lengua fácil. El colombo-mexicano recibió el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances y aprovechó el momento para, micrófono en mano, criticar al alto mando de la Iglesia Católica, al papa Benedicto XVI y el sistema político mexicano. De manera especial, apuntó al Partido Revolucionario Institucional (PRI). El autor de "La virgen de los sicarios" y "La puta de Babilonia", dijo, entre otras cosas, que el actual presidente Felipe Calderón es "indigno del puesto que ocupa", que el PRI es un "semillero" de narcos y que en las "siniestras policías del PRI está el semillero de todos los cárteles de México".
Pero no todo fueron dardos que disparó el escritor. Vallejo también mostró su lado amable. Donó, en partes iguales, el dinero en efectivo (150 mil dólares) que recibió del Premio FIL de Literatura a dos entidades protectoras de animales en su país adoptivo. Es oportuno recordar que Fernando Vallejo nació en 1942, en Medellín, Colombia. Reside en México desde 1971. En el 2007 recibió de manos de Calderón la ciudadanía mexicana.
Almudena y la alegría
Si Fernando Vallejo incomodó a más de uno con su explosivo discurso, la escritora española Almudena Grandes, ganadora del Premio Sor Juana Inés, endulzó al público con sus añoranzas familiares y dedicó su galardón a Rosalía Rodríguez Álvarez, su bisabuela nacida en México. Autora de la epopeya "Inés y la alegría", publicación de TusQuets, Grandes agradeció a FIL por haberle concedido el premio. Para la autora fue una doble alegría porque FIL "es una feria a la que quiero mucho y en la que me paso tan bien y donde he sido siempre muy feliz." Grandes, sin discurso escrito, dijo también que lejos de que el premio corra el riesgo de ser pura condescendencia entre escritoras, el Sor Juana es ante todo "una reinvidicación de la universalidad y la ambición de la literatura escrita por mujeres, que es ante todo, literatura" y enfatizó que los hombres "deberían aprender que los libros escritos por mujeres pueden contarles a ellos su propia historia". Un merecido premio para una escritora de altura.Poesía, la más grande
"La poesía no quiere adeptos, quiere amantes", dijo una vez Federico García Lorca. De su parte, Michel Houllebecq señaló que la poesía es el más grande de los géneros literarios. Por eso, en la FIL, la poesía tiene siempre un espacio estelar. Juan Gelman, poeta argentino radicado en México, abrió el Salón de la Poesía, entre versos, recuerdos y tequilas. Gelman ofreció al público su poesía nacida del dolor, de los desaparecidos por la dictadura argentina. También participaron otros poetas consagrados como Andrés Neuman, Magnus William Olsson, Richard Gwyn, Swantje Lichtenstein, Claribel Alegría, Carmen Boullosa y María Negroni. Las dos últimas viven en Nueva York. En 2008 FIL creó el Salón de la Poesía, con el fin de dar a este género una mayor presencia dentro del programa literario de la feria y contribuir, asimismo, a su difusión.Centroamérica: territorio descubierto en FIL
Además de atender debidamente al país invitado de honor, la 25 edición de FIL también dirigió su atención a una región que ha logrado un notable desarrollo cultural en los últimos años: Centroamérica. La participación del sexteto centroamericano en FIL unió a varias entidades, entre ellas: el Fondo de Cultura Económica, filial Guatemala, y su casa matriz en México, Conaculta, FIL Guadalajara, el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlac), y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México. Un stand colectivo agrupó a cerca de 40 sellos editoriales centroamericanos (con una oferta de 920 títulos publicados en los últimos tres años). De esta manera, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá unieron lazos para dar una mayor difusión a su producción literaria.El escritor nicaragüense Sergio Ramírez fue el encargado de recopilar textos para la publicación de "Puertas abiertas. Antología de la poesía centroamericana" y "Puertos abiertos. Antología del cuento centroamericano", libros editados por el Fondo de Cultura Económica y la FIL Guadalajara. Estos libros destacan la obra de 48 escritores cuyas voces son desconocidas en un país tan cercano como México. Entre los autores reseñados están Carlos Cortés, Jacinta Escudos, Ulises Juárez Polanco, Javier Mosquera, Carlos Oriel Wynter, Claribel Alegría, María Eugenia Ramos, Erick Aguirre y Jorge Galán.
