Más allá de Tinseltown, los éxitos continuan para Millennium. El sello Vertigo de DC Entertainment -la gigante editorial de novelas gráficas y comic books- se aseguró los derechos mundiales para adaptar la trilogía al formato gráfico. Cada libro de Larsson será presentado en dos volúmenes de novela gráfica que estarán disponibles en formato impreso y digital. El primer libro será lanzado en el 2012 y los dos restantes en el 2013 y 2014.
Stieg Larsson
Pobre Stieg Larsson. Tanto éxito y no haberlo disfrutado en vida. El periodista falleció sorpresivamente (tras subir siete pisos del edificio donde laboraba) de un ataque al corazón el 9 de noviembre del 2004. Tenía 50 años y había nacido Karl Stig-Erland Larsson el 15 de agosto de 1954 en Skelleftheman, Suecia. Poco antes de morir, entregó a su editor el manuscrito del último libro de la saga Millennium. No vio publicado ningún libro y mucho menos imaginó el éxito que tendrían. En 2005 se publicó en Suecia el primer volumen. A Estados Unidos llegó en el 2008. Desde entonces, la trilogía se mantiene en las listas de los más vendidos, incluyendo The New York Times. "Los hombres que no amaban a las mujeres", "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de galosina" y "La reina de las corrientes de aire" forman la serie más exitosa de los últimos años con más de 65 millones de ejemplares vendidos en 46 países. Un fenómeno editorial que ubica a la novela negra (especialmente la nórdica) en el gusto de los lectores. (Millennium fue publicado en español por Grupo Planeta).
El periodista Mikael Blomkvist y la "hacker" Lisbeth Salander son los protagonistas de Millennium. Blomkvist y Salander son distintos pero caminan unidos por una misión: desnudar el bajo mundo en Escandinavia. En Millennium aparecen los temas que en vida obsesionaron a Larsson: violencia y discriminación contra la mujer, el crimen corporativo, la extrema derecha y los grupos facistas, el abuso de poder, xenofobia, inmigración, racismo. De hecho, en los años 80 participó en el proyecto de antiviolencia Stop the Racism. Así, en 2002 Larsson empezó a escribir por amor a su profesión y por desnudar el bajo mundo y la violencia doméstica en Suecia, un país que durante mucho se vanaglorió de ser un "modelo de igualdad de género y razas".
Drama sueco
Eva Gabrielsson fue la mujer de Larsson. Aunque nunca se casaron, vivieron juntos 32 años. Nadie como ella para conocerlo. A finales del 2010, Gabrielsson publicó el libro "Stieg y yo", escrito en colaboración con la periodista Marie-Francoise Colombani. En apenas 200 páginas la viuda ofrece una aproximación precisa a la figura del escritor: feminista, un militante de causas nobles, antifascista, autodidacta, dedicado periodista.
El libro también aborda los problemas legales entre Gabrielsson y el padre y hermano de Larsson por el control de su obra, de la cual ha sido vetada sin derecho a la millonaria herencia del escritor. La autora también se lamenta y protesta por la creación de la máquina comercial "Stieg Larsson" en la que se ha convertido la saga: películas, series de tv, libros escritos por falsos amigos, en referencia al libro escrito por Kurdo Baki, amigo de Larsson. "Él habría detestado lo que se está haciendo de su obra", dijo Gabrielsson a la prensa francesa. Ella considera que la saga se he convertido en "una fuente de beneficio empresarial", en contraste a la crítica del sistema político-social y sus injusticias. Millennium ciertamente no terminó con "La reina en el palacio de las corrientes de aire". Aún hay más.
Foto: Stieg Larsson. @Grupo Planeta
Comentarios
Excelentes libros, los mejores que he leído en los últimos tiempos.
Comencé a leer el primero de los libros de la trilogía por mi trabajo, “por obligación”, pues creía que no me gustaban las novelas de suspenso… ¡craso error! No solo me apasionó, sino que me dio una especie de adicción; no pude parar hasta que terminé–exhausta–de leer el último. Qué pena que Larsson no esté más en este mundo para darnos más de lo que nos gusta. Y ojalá su compañera se decida y publique su obra… Las películas también son buenísimas!